Aunque tiene un aspecto de ave rapaz, el chavarrí está más emparentado con los patos y se alimenta exclusivamente de las partes tiernas de las plantas acuáticas.
Se encuentra amenazada debido a la destrucción de los humedales en los que habita, situación a la que se le suma la fuerte presión por cacería y tráfico ilegal.
La denuncia oportuna sobre su cacería, tráfico y tenencia ilegal es un apoyo fundamental para la conservación de la especie, pues en la actualidad quedan menos de 10.000 individuos en Colombia, territorio que concentra el el 70% de la población global de la especie.